¿Cómo dejar de vapear? Lo que dice la evidencia según revisión Cochrane 2025

7

Práctica clínica


¿Cómo dejar de vapear? Lo que dice la evidencia según revisión Cochrane 2025

Autora: Josefina Andrea Ceron
Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires

Revisora: Ana Beatriz Pizarro
Equipo Ejecutivo Central de Cochrane


 

Mensajes clave: Las intervenciones para dejar el uso de cigarrillos electrónicos tienen grado de certeza bajo y muy bajo. Es necesario aplicar estas intervenciones con cautela y seguir generando evidencia sólida.

Los cigarrillos electrónicos (CE), también llamados vapeadores o “vapers”, son dispositivos introducidos en el mercado argentino en 2006 como una alternativa “más segura” al cigarrillo convencional. Estos sistemas producen un aerosol que se inhala, simulando el acto de fumar.

Existen numerosos modelos de CE y líquidos para cargarlos, disponibles en distintos sabores y concentraciones de nicotina. A menudo se promocionan como herramientas para dejar de fumar. Se consideraba que podía ser una alternativa beneficiosa. Sin embargo, estudios han demostrado que tienden a perpetuar la adicción a la nicotina, ya que es común el uso dual de cigarrillos convencionales y electrónicos.

Por esta razón cuesta tanto dejar de vapear. La nicotina sigue siendo nicotina aunque tenga sabor frutal.

En cuanto a su uso en la población, en Argentina pocas personas adultas utilizaban cigarrillos electrónicos en 2018, apenas el 1,1% según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Sin embargo, preocupaba el uso entre adolescentes de 13 a 15 años, ya que un 7% de ellos los consumía según la Encuesta Mundial de Tabaco en Jóvenes.

Frente a este escenario, el problema ya no se limita al tabaquismo tradicional, sino que también abarca nuevas formas de consumo.

¿Entonces qué se debe hacer?
El personal sanitario ya no solo debe promocionar el cese tabáquico sino también desalentar el vapeo.

Desde el rol de profesionales de la salud, surgen numerosos interrogantes en torno al consumo problemático de sustancias nocivas. Cuantas más alternativas existan, nuevos productos entren al mercado o nuevas modas sociales generen nuevas adicciones, mayor será la importancia de desarrollar nuevas formas de prevenirlas y acompañar a quienes deseen abandonar hábitos nocivos.

Si bien vapear puede parecer una elección individual, también implica riesgos para quienes están cerca, como ocurre con el tabaquismo convencional.

Actualmente existe un mayor acceso a la información, pero todavía es necesario profundizar más sobre los cigarrillos electrónicos, sus efectos y cómo impactan en la salud. Es fundamental seguir compartiendo datos, experiencias y herramientas reales para que las personas puedan tomar decisiones informadas y conscientes.

El tabaquismo y el vapeo no son solo hábitos: son adicciones. Por eso deben abordarse desde todos los aspectos de la vida: lo físico, lo emocional, lo social y lo económico. Y especialmente, mediante propuestas, espacios y estrategias verdaderamente efectivas.

¿Qué dice la evidencia sobre dejar de vapear?

En enero de 2025 se publicó una revisión sistemática Cochrane que evaluó los beneficios y daños de diferentes intervenciones farmacológicas, conductuales o una combinación de ambas, con el objetivo de abandonar el uso de cigarrillos electrónicos con nicotina.

La revisión incluyó ensayos clínicos aleatorizados con participantes de cualquier edad que utilizaran cigarrillos electrónicos con nicotina, independientemente de si fumaban tabaco o no. Los estudios debían evaluar alguna intervención para dejar de vapear y medir al menos un resultado clínicamente relevante.

Se identificaron nueve estudios con un total de 5209 participantes. Ocho estudios se realizaron en Estados Unidos y uno en Italia.

Intervenciones evaluadas

  • Terapia combinada de reemplazo de nicotina (parches y chicles).

  • Citisina.

  • Vareniclina.

  • Plan de reducción progresiva de la nicotina en los vapeadores y disminución de la frecuencia de uso.

  • Intervenciones basadas en mensajes de texto.

Resultados principales

Entre las intervenciones conductuales, un estudio evaluó la reducción progresiva de nicotina y la conducta de vapeo. Los resultados sugirieron un posible aumento en el abandono del vapeo a los seis meses; sin embargo, el intervalo de confianza incluyó la posibilidad de ausencia de efecto, por lo que la evidencia fue considerada de certeza muy baja.

También se encontró evidencia de certeza baja de que las intervenciones basadas en mensajes de texto podrían aumentar las tasas de abandono del vapeo en personas entre 13 y 24 años.

Ningún estudio informó cambios en el consumo de tabaco combustible a los seis meses o más de seguimiento.

En cuanto a las intervenciones farmacológicas, el tratamiento de reemplazo de nicotina combinado, la citisina y la vareniclina mostraron posibles beneficios frente a placebo o apoyo mínimo. Sin embargo, debido al riesgo de sesgo y la imprecisión de los resultados, la certeza de la evidencia fue muy baja.

Respecto a la seguridad, no se notificaron efectos adversos graves en los estudios que evaluaron tratamiento de reemplazo de nicotina o citisina. Solo tres estudios de vareniclina informaron efectos adversos, y únicamente uno reportó un evento grave, por lo que la certeza de la evidencia sobre seguridad fue baja.

Resumen de intervenciones y certeza de la evidencia

IntervenciónComentariosCerteza de la evidencia
Terapia de reemplazo de nicotina (TRN)Incluye goma de mascar y parches de nicotinaMuy baja
CitisinaMedicamento utilizado para ayudar a dejar de fumarBaja
VareniclinaMedicamento utilizado para ayudar a dejar de fumarBaja
Reducción de nicotina/vapeoReducción progresiva de nicotina y frecuencia de vapeoMuy baja
Mensajes de textoIntervención basada en apoyo digital mediante SMSBaja

Conclusión: Las intervenciones con evidencia de certeza baja ofrecen una seguridad limitada respecto a la validez de los resultados. En aquellas con certeza muy baja existe una gran incertidumbre y futuros estudios podrían modificar significativamente las conclusiones actuales.

Es importante continuar evaluando estas intervenciones, aplicarlas con cautela según el contexto clínico y fomentar la producción de nueva evidencia de mayor calidad.

Acompañar a quienes desean dejar de vapear requiere no solo compromiso profesional, sino también acceso a intervenciones basadas en evidencia sólida. La ciencia está avanzando, pero aún queda un largo camino por recorrer.

Referencias

  1. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Cigarrillo electrónico - Vapeo.
  2. Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Resolución 565/2023.
  3. Butler AR, Lindson N, Livingstone-Banks J, Notley C, Turner T, Rigotti NA, et al. Interventions for quitting vaping. Cochrane Database Syst Rev. 2025;1:CD015000.
  4. Cochrane Iberoamérica. Dejar de vapear: revisión sistemática Cochrane sobre intervenciones para el abandono del uso de cigarrillos electrónicos.