Mensajes clave
Solo el 8,6% de las revisiones sistemáticas Cochrane publicadas entre 2016 y 2025 fueron elaboradas exclusivamente por autores de países de ingresos bajos y medianos (LMIC - Low and Middle Income Countries) frente al 71,5% producidas únicamente por autores de países de altos ingresos (HIC - High Income Countries).
La producción de revisiones sistemáticas Cochrane mostró una desigualdad extrema (coeficiente de Gini = 0,950) ya que el 10% de los países más productivos (con predominio de los HIC), representa más del 80% de la producción mundial.
En promedio, el 79.8% de la producción de los investigadores LMIC depende de un país HIC, pero aun así no logran la paridad como primeros autores, autores corresponsales o autores senior.
Las revisiones sistemáticas Cochrane cuyo primer autor es de un país LMIC reciben significativamente menos citas que los papers cuyo primer autor es de un país HIC (14 vs. 22), pese a ocupar la misma posición de autoría.
No se observó una correspondencia entre la cantidad de revisiones sistemáticas Cochrane y la necesidad sanitaria real en países LMIC pues las producciones fueron relativamente bajas para su lista de enfermedades con gran carga de enfermedad expresada en años de vida ajustados por discapacidad (DALYs - Disability-Ajusted Life Years).
¿Por qué importa quién produce la evidencia Cochrane?
Las revisiones sistemáticas son aquellos estudios que buscan sintetizar la mayor evidencia disponible sobre un tema específico para orientar la toma de decisiones clínicas, por lo que tradicionalmente ocupan la cúspide de la pirámide de evidencia (3) para orientar la toma de decisiones clínicas. Sin embargo, no todas se logran desarrollar con niveles adecuados de calidad, por lo que surgen las revisiones sistemáticas Cochrane caracterizadas por su mayor rigurosidad metodológica. Por tal motivo, resulta interesante preguntarse quiénes son los principales responsables de su producción, cuáles son los temas que se eligen desarrollar y si estos buscan responder a alguna preocupación sanitaria entre países.
Ante dicha situación, se decidió realizar un estudio que respondiera a la pregunta central: ¿esta producción refleja una colaboración científica equitativa entre países de altos ingresos (HIC) y de bajos-medianos ingresos (LMIC), o refleja la misma disparidad observada en otras áreas de la ciencia global?. Los resultados fueron alarmantes ya que no solo se evidenció una desigualdad marcada, sino que esta se mantuvo constante a lo largo de estos diez años.
¿Cómo se desarrolló este estudio?
Se realizó un análisis bibliométrico de las Revisiones Sistemáticas Cochrane (RSC) e indexadas en Scopus durante enero 2016 y diciembre 2025 sin ningún filtro de lenguaje o país. Los países e instituciones de afiliación de los autores fueron clasificados según los grupos de ingreso del Banco Mundial (1) en países de altos ingresos (HIC) y países de bajos y medianos ingresos (LMIC). Se evaluaron indicadores de producción científica, liderazgo de autoría, filiación institucional, impacto bibliométrico, patrones de colaboración internacional y redes de co-autoría. Finalmente, se analizó la correspondencia entre la producción de las RSC y la carga de enfermedad mediante la razón revisiones sistemáticas por millón de AVAD (RS/DALY) mediante estimaciones del Global Burden of Disease (2).
Principales hallazgos: Una concentración extrema y sin tendencia de mejora
Si bien se encontraron 5211 revisiones sistemáticas Cochrane, el 71.5% de estas fueron producidas exclusivamente por autores HIC con Reino Unido como líder global, el 19.9% correspondieron a colaboraciones entre países HIC-LMIC, y apenas el 8.6% fueron producidas exclusivamente por países LMIC representado por China; sin embargo, estas cifras no mostraron una tendencia significativa de mejora en el período estudiado. Asimismo, y con el fin de conocer la producción científica que aporta cada país, se calculó el índice de Gini el cual mide la desigualdad en la distribución de una determinada variable donde valores cercanos a 1 representan mayor desigualdad. El valor encontrado fue de 0.95, evidenciándose así un nivel de disparidad extrema entre los países de altos ingresos y los de bajos-medianos ingresos. Lo que es más, el índice de Gini también fue alto entre los mismos países LMIC con un valor de 0.92, siendo China, Brasil e India quienes concentran la mayor producción.
Colaborar no es lo mismo que liderar
Otro de los hallazgos del estudio tiene que ver con el rol que desempeñan los países y autores así como el verdadero reconocimiento de ellos en cada revisión colaborativa. Así, se encontró que la proporción de la producción de un país LMIC que depende de un coautor HIC, o mejor conocido como índice de dependencia, fue muy alto, llegando a ser del 100% con Siria, mientras que solo China, Brasil e India lograron mostrar cierto grado de autonomía.
Pero la dependencia también es jerárquica ya que los autores LMIC no alcanzaron paridad en ninguna posición de autoría, siendo primeros autores en el 45.2% de los casos, autores correspondientes en el 45.6%, y autores sénior en apenas el 36.5% de las colaboraciones, siendo importante señalar que se denomina así a aquel autor que suele ocupar la última posición de autoría debido a su mayor experiencia y liderazgo en la investigación. Más preocupante aún resulta el hecho de que el liderazgo LMIC en estas tres posiciones haya disminuido en la última década, con la caída más pronunciada en la autoría sénior, de modo que su visibilidad se ha ido erosionando con el tiempo, en lugar de haberse fortalecido. Asimismo, la red de colaboración mostró que por cada par de países LMIC que colaboraron entre sí, hubo 18.6 pares de países HIC-LMIC trabajando juntos, en donde China y Reino Unido representó la pareja con más revisiones conjuntas. Por último, esta desigualdad también se refleja en el impacto de modo que las revisiones con primer autor HIC recibieron una mediana de 22 citas frente a 14 en los de primer autor LMIC (p<0.001).
Cuando la evidencia no sigue a la enfermedad
Pese a todo lo mencionado, el hallazgo más cuestionable del estudio es la desalineación entre la producción Cochrane y la carga real de enfermedad de los países LMIC expresada en DALYs de la Global Burden of Disease 2019. Así, para condiciones prioritarias en estos países como son los trastornos neonatales, los accidentes de tránsito y la malaria, la producción LMIC por millón de DALYs fue mínima (0.23, 0.01 y 0.06 respectivamente), frente al 2.41, 0.15 y 0.69 de países HIC. No obstante, esta brecha se incrementa aún más cuando se trata de enfermedades prevalentes en HIC como la depresión, la ansiedad y la cardiopatía hipertensiva pues alcanzaron cifras de hasta 22 revisiones por millón de DALYs. Este patrón de mayor presencia de países de altos ingresos se siguió observando tras analizar las 20 principales condiciones prioritarias para los países LMIC, lo que sugiere que incluso cuando una enfermedad impacta negativamente en su salud, la producción de evidencia no necesariamente está alineada con las necesidades clínicas reales de estas poblaciones y podría estar influida por factores como la visibilidad científica, la disponibilidad de financiamiento y las oportunidades de publicación.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Cerrar esta brecha requiere diversas acciones conjuntas como fortalecer el financiamiento y las capacidades de investigación en países LMIC, promover políticas editoriales y de autoría que reconozcan el liderazgo local, impulsar activamente redes de colaboración entre países LMIC, y alinear las agendas de investigación con las prioridades epidemiológicas reales de cada región en lugar de replicar exclusivamente los intereses de los países que financian y lideran la mayoría de la producción.
Para quienes formamos parte de la comunidad Cochrane y de la medicina basada en evidencia, este estudio es también una invitación a preguntarnos: ¿la evidencia que consideramos "global" realmente lo es, o refleja sobre todo la mirada y las prioridades de unos pocos países?
Conclusión
La producción de revisiones sistemáticas Cochrane estuvo concentrada en países de altos ingresos, evidenciando una marcada desigualdad global. Los países de bajos y medianos ingresos mostraron una elevada dependencia de colaboraciones internacionales para participar en la generación de evidencia, pero con poco liderazgo y reconocimiento en citas pese a ocupar la misma posición de autoría. Además, se observó una desalineación entre la producción científica y la carga de enfermedad en LMIC, lo que resalta la necesidad de fortalecer las capacidades de investigación en estos países. Por ello, el objetivo final no solo debe ser generar evidencia sino que esta sea desarrollada para responder a necesidades reales y contribuir a generar cambios en quienes lo necesiten.
Referencias
1. World Bank Country and Lending Groups – World Bank Data Help Desk. Available from: https://datahelpdesk.worldbank.org/knowledgebase/articles/906519)
2. Abbafati, C., Abbas, K. M., Abbasi, M., Abbasifard, M., Abbasi-Kangevari, M., Abbastabar, H., Abd-Allah, F., Abdelalim, A., Abdollahi, M., Abdollahpour, I., Abedi, A., Abedi, P., Abegaz, K. H., Abolhassani, H., Abosetugn, A. E., Aboyans, V., Abrams, E. M., Abreu, L. G., Abrigo, M. R. M., … Murray, C. J. L. (2020). Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990–2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet, 396(10258), 1204–1222. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30925-9
3. Murad MH, Asi N, Alsawas M, et alNew evidence pyramidBMJ Evidence-Based Medicine 2016;21:125-127. https://ebm.bmj.com/content/21/4/125